martes, 12 de septiembre de 2023

Un pato...Natalia Lafourcade

La casa de la literatura ha sido desde hace mas de 9 años mi lugar favorito. Recuerdo ir después de la universidad y quedarme estudiando, asistiendo a algún taller, recital, expo y/o leyendo. Ya que vivía algo lejos, este lugar solía ser mi refugio.
Cuantas personas no tuve al frente, recuerdo que las observaba atentamente. Solía ver que libro leían, de que manera tocaban las paginas, la expresión en sus caras o simplemente los observaba dormir. Y aquello era algo tan normal, ver estudiantes tomando una pequeña siesta. Recuerdo intentarlo varias veces. Pero la hiperactividad que vive aún en mi, no me permitía hacerlo. Pero si disfrutaba mucho observar a todas estas personas. Hasta que un día un muchacho me habló. Creo que estudiaba alguna carrera relacionada con los números porque las veces que habíamos coincidido en la misma mesa, lo veía siempre dibujando números, formas y cálculos, muchos cálculos. Bueno y digo que me habló porque solo me pidió prestado mi borrador que aún tengo. Mi borrador tiene el tamaño de un jabón bolivar clásico, a pesar de los años aún sigue así de grande. Recuerdo que intenté iniciar una conversación, pero el muchacho me respondió que tenia que estudiar para un examen y que era mejor que me mantuviera en silencio y pues me puse mis audífonos y seguí leyendo. Luego por cosas de la vida luego de terminar la universidad, transitar por diversos trabajos, termino volviendo a este refugio del centro de lima. Hoy hacía frío así que me compre un café de una maquinita, me senté en la misma mesa de siempre, pensaba en lo curiosa que es la vida. Años atrás pensaba que nunca pisaría el centro de lima porque vivía tan lejos. Pero ahora vivo sólo a 15 min en carro y 30 min a pie. Andaba pensando en eso mientras observaba las nubes grises de septiembre. En eso siento que alguien se sienta en mi mesa. Grande fue mi sorpresa ver al muchacho de hace 424728369326 años atrás. El me reconoció instantáneamente y después de 2734986349843 años me preguntó mi nombre y que había sido de mi. Después de reírnos un rato y por fin contar algo de nuestras vidas, volvimos al silencio. Esta vez el leyendo un libro y yo terminando la tarea de alemán. Antes de retirarme comprendí entonces que su compañía silenciosa hacía esos momentos de lectura/estudio agradables. El me preguntó si volvería al día siguiente, y le dije que posiblemente no. Estos días ando levantándome muy temprano por el trabajo, ando con muchas tareas, responsabilidades y con una beca que mantener. Pero sé que en algún momento si la vida lo permite nos volveremos a ver. Y lo digo con mucha seguridad. Al ser una persona observadora, suelo percatarme y recordar personas , y esto genera muchas veces que me de cuenta de cuando alguien esta cerca. Muchas veces quisiera hablarles, porque para mi son personas que he visto tantas veces, pero luego recuerdo que no todas reaccionarían bien ya que podrían pensar que soy una especie de stalker y se me pasa.