lunes, 7 de julio de 2025

Mi amor por la música clásica

Creo que hoy siento la necesidad de escribir de esto. Mi amor por la música. Crecí en una casa que no era mía. Nada absolutamente nada de ese lugar me pertenecía. Pero era mi nido. Mi realidad era muy diferente a todo lo que representaba aquella casa por eso creo que los libros como la música eran mis mejores amigos. Recuerdo a mi padrino poniendo vinilos de música clásica en su tornasol a las 6 de la mañana y a las 6 de la tarde. Y de verdad como adoraba esos momentos. Leíamos en silencio con el abrazo de las melodías. Fue cuando comprendí que quería aprender a tocar un instrumento era muy pequeña tenía como 5 años y no sabía como expresar o describir el instrumento que llamaba mi atención. Ese instrumento fue el cello. Mi primer amor.  El instrumento que me acompaño 15 años de mi vida, no había un solo día que no lo tocara. El vínculo con este instrumento fue tan fuerte que decidí estudiarlo y ser música. Mi madre se oponía. Todos en la casa tenían algo negativo que decir. Te vas a morir de hambre. Estudia algo que de verdad te asegure un futuro. Me puse a trabajar desde los 14 para poder inscribirme en la pre de la entonces CNM. Logré ingresar. Fueron momentos difíciles. Después de mi segundo año había logrado una plaza en el grupo sinfónico de cuerdas del CNM, un concierto de clausura de año. Ahora viene lo que aún en estos momentos me duele. Mientras bajaba las escaleras en dirección a la sala de música tropecé con mi vestido negro y largo. Luego lo que me cuentan es que me golpeé la cabeza con las gradas que son de una piedra, una especie de mármol antiguo. No recuerdo nada. Solo recuerdo ir dialogando con una compañera estaba feliz, me había alisado el cabello. Adoraba aquél vestido. Estaba tan emocionada. Después de tantas trabas en la vida poco a poco me habría espacio en ese mundo a veces un poco fríbolo. Había postulado a una beca. Pero el destino, si existe, aquél día me dijo que no era mi camino y que olvidé a mi primer amor. Fue tan fuerte y sigue siendo fuerte. Ahora entiendo cuando me decían hay situaciones en la vida que no se pueden olvidar, sólo aprender a vivir con ellas. Ahora cada vez que escucho música clásica mi corazón llora, late desesperadamente porque el sentimiento sigue ahí pero mi cerebro no es capas de generar ninguna imagen, mis recuerdos no regresan. No se imaginan el dolor que se siente. Amar tanto algo y no poder recordarlo. La vida me llevó por diversos lugares, la música siempre me acompaña, porque la escucho por todas partes siempre, sólo hay que escucharla.